Hasta la fecha, este ha sido sin duda el mejor viaje de mi vida. Visitas privadas a la Esfinge, la Cámara del Rey en la Gran Pirámide y la Capilla de Sekhmet inolvidables, que dejaron una huella imborrable en mi memoria. Todo el viaje estaba pensado y diseñado al detalle, convirtiéndose en una experiencia única. Destacaría la visita al Desierto Negro y Blanco, donde el paisaje sorprende de tal forma que parece parte de otro planeta, no hay palabras que puedan describir TANTA belleza.