
Desde 2019, en La Peña Vitoriana Tenis Club organizamos un torneo internacional de tenis femenino que, edición tras edición —este año celebramos la séptima—, ha ido creciendo hasta convertirse en un referente dentro del circuito profesional.
Durante esa semana, nuestro club acoge a jugadoras de todo el mundo; deportistas que viven el tenis y compiten al más alto nivel.
Lo que comenzó como una idea ambiciosa —casi como un sueño que parecía imposible para un club como el nuestro— se ha transformado en la semana más importante del año para el Club y en una cita imprescindible para muchísima gente.
En estas seis ediciones hemos tenido la oportunidad de ver pasar por nuestras pistas a jugadoras que, poco después, han competido en los torneos más prestigiosos del mundo, incluidos los Grand Slam, y son hoy referentes de este deporte.
Eso nos llena de orgullo y nos confirma que estamos aportando nuestro granito de arena al objetivo principal por el que se inició este proyecto: impulsar el desarrollo del tenis profesional femenino.
Con cada nueva edición, hemos ido mejorando y puliendo cada detalle de la organización, hasta obtener durante dos años consecutivos la estrella que nos reconoce como uno de los 20 mejores torneos del mundo.
Y es ahí, a lo largo de este viaje, donde entendimos que el verdadero valor de nuestro torneo no reside únicamente en el nivel deportivo, sino en las personas que lo hacen posible.
Porque este torneo exige un esfuerzo inmenso. Durante dos semanas, todas las personas implicadas se entregan en cuerpo y alma para sacar adelante el evento. Son días intensos, largos y exigentes donde cada detalle cuenta. Pero precisamente de ese esfuerzo ha nacido algo mucho más grande: un equipo humano increíble, amistades y un profundo sentimiento de pertenencia.
Muchas de las personas que colaboran han crecido aquí y sienten este club como parte de su vida, lo que anima a que cada año más gente quiera involucrarse y formar parte de esta experiencia.
Además, hemos conseguido unir a diferentes generaciones trabajando juntas por un mismo objetivo. Muchos niños empiezan siendo recoge-pelotas y, con los años, van creciendo dentro de la organización hasta formar parte del staff o convertirse en árbitros.
Esto refleja a la perfección el vínculo y la ilusión que se generan alrededor del torneo.
Cuando la semana termina, el cansancio es inevitable, pero siempre va acompañado de la sensación de haber vivido algo especial. Y quizá eso sea lo más bonito de todo: haber creado entre todos un proyecto que ilusiona, une generaciones y logra que cada año esperamos con más ganas el inicio de la siguiente edición.
Todo este evento no sería posible llevalro a cabo sin la colaboración de nuestros colaboradores y patrocinadores, como Viajes Kemet.
Jaime Muro
Comisión ITF 2026

